| Cartas
>> 2005-09-27 - EL
ZZ SALVÓ EL VERANO
Recomendado
por una amiga he entrado en vuestra página web, que me ha
sido utilísima, y me gustaría contaros mi experiencia
horrible de este verano.
El día 22 de julio, último de guardería, nos
fuimos de vacaciones. El primer día pensé en hacerle
a mi hija (de tres años) dos trenzas con su precioso pelo
y al separarle los mechones ¡horror!... Estaba con unos piojos
tan grandes que incluso mi madre pensó que eran mosquitos.
Era mi “primera vez” y no le di la importancia que hoy,
por supuesto, le daría. Me fui a la farmacia y me gasté
casi 60 euros en productos que os puedo decir que no hicieron nada,
absolutamente nada. Una semana después, y tras comprobar
que había más liendres, decidí cortarle el
pelo y dejárselo en melenita corta, además de cortárselo
también a mi otra hija (1 año) por prevención.
La pesadilla no terminaba, y una semana después le quité
a la pequeña tres piojos, que si bien no eran muchos, habían
dejado su cabeza repleta de liendres.
En la farmacia me decían que imposible utilizar productos
en menores de dos años, y en su pelo rubio las liendres son
muy difíciles de ver. Solución: el 13 de agosto me
fui a la playa pasando nuevamente por la peluquería. Mi paciencia
se agotaba. Yo me había revisado y había sacado también
de mi cabeza dos piojos sin, gracias a Dios, mayores consecuencias.
Sin embargo, nuestro periodo veraniego se oscurecía. No era
capaz con el vinagre de eliminar los piojos de la pequeña.
La mayor estaba harta de revisiones, aunque tuve la suerte de dar
con el ZZ de toda la vida ¡milagro! Los piojos caían
sin miramientos. Sin embargo, el 20 de agosto ¡un mes después!
Nuevamente la pequeña contagió a su hermana, y mi
paciencia se colmó. Compré una máquina corta-pelos
y se lo corté al 3. A la mayor la traté nuevamente
con el ZZ. Los erradiqué. Desgraciadamente la experiencia
me ha costado el pelo de mis hijas (menos mal que es un mal muy
menor) y mi pelo, que me lo he destrozado con tanto potingue y tanto
peine.
Durante un mes he soñado con piojos volando de un sitio a
otro, cada vez que veía un mosquito en casa pensaba si podía
ser uno, no soportaba ver a la gente tocándose la cabeza,
me pasaba el día rascándome... En fin, qué
os puedo contar, una experiencia que ya me han advertido que se
repite cada año. Ahora estoy prevenida, y os puedo asegurar
que soy toda una experta en detectar piojos y quitar liendres. El
ZZ y un “gorrito piojero” como lo llamamos en casa,
han sido milagrosos para mí, y su coste, ridículo
frente a todos esos productos de farmacia que desequilibran la economía.
También quiero “criticar” que con el tiempo me
he ido enterando que desde un mes antes en la urbanización
donde vivimos todos los niños los habían tenido, y
la vergüenza por comentarlo me tuvo en la ignorancia durante
todo ese tiempo. Es importante advertir de la situación a
los papas que pueden padecerlo, ya que cogidos a tiempo es mucho
más fácil eliminarlos.
Muchas gracias por vuestros consejos y mucho ánimo para seguir
adelante.
Carmen B. Cáceres
MCP RESPONDIO: Muchas gracias por
tu carta. Creemos que el ZZ funciona por el 71% de alcohol que contiene,
no por la permetrina en sí. Parece ser que el alcohol no
mata las liendres con lo cual el segundo tratamiento a los diez
días es muy importante. Tienes mucha razón con tus
críticas. Los círculos viciosos se deben a la vergüenza.
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