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¿Cómo son los piojos?
LOS MITOS Y LOS HECHOS
Los piojos son insectos que se encuentran en los humanos - en la
cabeza, el cuerpo y en el pubis. Los piojos de cada zona tienen
su propia forma y sobreviven en ambientes distintos aunque todos
se alimentan de sangre humana y dependen de nuestros cuerpos para
calor y humedad. Los piojos de la cabeza, o pediculus
humanus capitis sobre los cuales trataremos en MADRES
CONTRA PIOJOS, no se trasladan de su ambiente original.
Tienen una longitud de entre dos y tres milímetros y son
negros y alargados. Se transmiten por contacto
directo de los cabellos - no saltan ni vuelan, ni se encuentran
en los animales domésticos ni en la hierba.
El picor que se asocia con los piojos es debido a que se alimentan
seis veces al día y que la saliva que inyectan para facilitar
esta labor es irritante. Los piojos viven entre 16 y 30 días
y las hembras ponen unos 150 huevos o liendres durante su edad adulta.
Estas liendres son ovaladas y traslúcidas y se encuentran
a medio centímetro del cuero cabelludo. Poco a poco se vuelven
blancas y eclosionan después de una semana. La ninfa tardará
otra semana en hacerse madura. Las liendres miden un milímetro
y a veces se confunden con la caspa. Se diferencian en que la caspa
se desprende fácilmente al remover los cabellos, mientras
que las liendres, incluso vacías, permanecen firmemente pegadas
al tallo de cada pelo mediante una sustancia parecida al cemento
que es muy difícil de disolver.
La infestación por piojos es endémica en España
(y en muchos otros países desarrollados o no). Desde los
años setenta se ha observado un aumento en los casos siendo
los niños de edad escolar los más afectados. El tipo
de pelo es determinante ya que la incidencia es más alta
entre la raza blanca y la oriental, y más baja entre la raza
negra.
Estos parásitos no transmiten enfermedades
y no presentan en sí mismos ningún riesgo para la
salud pública. Sin embargo lo que sí es preocupante
es la alarma social que crean y
que está ocasionando un estrés para muchas madres
y la pérdida de mucho tiempo y dinero.
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Es
inevitable el contacto entre los pequeños |
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Lo realmente peligroso es la cantidad de productos químicos
o pediculicidas que se están echando en las cabezas de muchos
niños indiscriminadamente y que sí representa un serio
problema para la salud. Los piojos de la cabeza
afectan a todos los estratos sociales y es incorrecto circunscribirlos
únicamente a poblaciones marginales. Lo cierto es que los
champús normales y el agua no los eliminan. En todas
las clases sociales hay niños menos atendidos que otros que
pueden actuar como foco de difusión.
Se considera también que es en los colegios donde hay más
probabilidades de tener piojos cuando la realidad es que nuestros
hijos tienen las mismas posibilidades de sufrir una transmisión
por medio de un amigo cercano a la familia. No hay que olvidar que
los brotes de pediculosis son muy típicos durante las vacaciones
de verano. Los niños juntan las cabezas más durante
las horas de juego que de estudio y evidentemente pasan más
tiempo jugando fuera del colegio. (Por esta razón hay menos
casos de pediculosis entre los niños más tímidos
y menos sociables)
Muchos padres consideran a los colegios como los únicos
responsables de los "contagios" cuando lo cierto es que
somos nosotros, los padres, quienes tenemos que vigilar y proteger
más de cerca nuestros hijos. El colegio no tiene la obligación
de tener personal sanitario dedicado a inspeccionar todas las cabezas,
pero en cambio sí de proporcionar a los padres consejos y
una información completa (si se solicita) y de tomar medidas
cuando se sepa que un niño está actuando como foco
de difusión. (Estos niños suelen tener liendres blancas
en abundancia a varios centímetros del cuero cabelludo).
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